Ciudad de México, México, 1991 – 1997
El proyecto fue resultado de un concurso por invitación ganado en 1990. El terreno tiene una extensión de 20 ha. y se localiza en una cabecera de manzana de Santa Fé, desarrollo urbano controlado al poniente de la ciudad, donde prevalece la presencia de edificios corporativos los cuales se muestran como el principal instrumento publicitario de las compañías que los habitan.
Así, el compromiso adquirido consistió, por una parte en diseñar un edificio que mostrara la relevancia de esta empresa, y por la otra, que cumpliera con el requisito de que el conjunto se debía realizar en tres etapas distintas de construcción. Cada una debía presentar la imagen de una obra terminada y hasta cierto punto independiente. Además, la ubicación de la construcción respecto a la avenida Prolongación de la Reforma fue determinante en el desarrollo del diseño, porque al encontrarse un nivel más abajo de esta importante vialidad, la obra es vista desde arriba por lo que la quinta fachada se convirtió en uno de los atractivos del proyecto. El diseño consistió en un edificio en forma de L, con una crujía de treinta metros de ancho, con un patio común que integra los tres volúmenes y que sirve de espacio de transición entre la calle y el edificio.
Los dos primeros edificios están terminados y se articulan por medio de tres grandes muros triangulares que los enmarcan y que se continúan hasta el patio, donde presentan aberturas para comunicar visualmente los dos niveles que se vinculan por medio de un cilindro que contiene las circulaciones verticales. Estos patios están cubiertos parcialmente por dos paraguas de tubos de metal y cristal que contrastan con el concreto aparente con agregado de mármol y arena de Santa Fe de los edificios, y con la cubierta inclinada de los volúmenes. Complementan el conjunto los jardines diseñados con formas triangulares donde se ubican las rampas del estacionamiento subterráneo.
Por su parte, la fachada posterior se presenta continua, resuelta con parteluces, para ofrecer una acertada orientación en el área de las oficinas, las cuales tienen gran flexibilidad en su interior porque sólo existe un eje intermedio de apoyos aislados. A su vez, los interiores se ven enriquecidos
por el juego de patios interiores y de cambios de alturas que crean perspectivas interesantes en los lugares de trabajo. El resultado final presenta un edificio llamativo y funcional que incide en su entorno urbano de manera acertada.
Texto: Dra. Lourdes Cruz González Franco
Fotografía: Pedro Hiriart
Fotografías: Pedro Hiriart