Villahermosa, México, 1984 – 1987
Esta obra se realizó para albergar a varias dependencias del gobierno del
Estado que estaban diseminadas por distintos rumbos de la ciudad de
Villahermosa. El terreno elegido se localiza en la zona comercial y administrativa conocida como “Tabasco 2000”, en una de las principales avenidas.
Al proyectar este edificio, los arquitectos tuvieron como primordial intención crear un espacio relevante de carácter cívico que se ligara con el Palacio Municipal existente, localizado enfrente; para lograrlo diseñaron una gran plaza, a manera de puente, que cubre la arteria de alta velocidad que los separaba.
El partido arquitectónico adoptado por los proyectistas consistió en un edificio formado por dos crujías que flanquean una calle peatonal central de ciento ochenta metros de largo que atraviesa toda la manzana, comunicando las dos calles circundantes. Este andador pergolado, de quince metros de ancho, tiene dos tramos de columnas de doble altura y cuenta con jardineras que crean al interior un fresco y amable espacio de circulación y de distribución interna hacia las distintas dependencias. Por la existencia de unas estructuras inconclusas anteriores, contempladas en el proyecto, este pasaje no es lineal, presenta una ligera inflexión a dos tercios de su desarrollo que provoca un cambio de dirección favorable porque se crean distintos remates y perspectivas. En este cambio de axialidad y con el cruce de un eje transversal se proyectó un lugar de mayor altura para colocar las circulaciones verticales.
Fotografía: Pedro Hiriart
La gran extensión del terreno permitió que el edificio se desarrollara en dos niveles, eliminado los elevadores; está rematado por el piso del estacionamiento cubierto por paneles ligeros de lámina que protegen los autos e impiden la incidencia solar directa sobre las oficinas, esto logró la existencia de un espacio aislante de protección.
Por el clima caluroso de la ciudad, se diseñó un edificio masivo con un marcado perfil horizontal realizado en concreto cincelado con agregado de piedra blanca caliza del lugar. La fachada principal tiene un pórtico de acceso de gran altura, con quiebres que sugieren una cornisa, apoyado en dos columnas cilíndricas que enfatizan el acceso. En las fachadas laterales el nivel del estacionamiento sobresale volumétricamente del basamento de las oficinas, como remate y para protegerlas del fuerte soleamiento. A su vez, el remetimiento pronunciado de las ventanas aminora la entrada de los rayos solares y coadyuva al pronunciado claroscuro que caracteriza al edificio.
Este edificio es un ejemplo notorio de arquitectura en el húmedo trópico mexicano por el aprovechamiento de las estructuras existentes, el manejo de los espacios internos para disminuir al máximo el sistema mecánico de aire acondicionado, y por el acertado diseño volumétrico
Texto: Dra. Lourdes Cruz González Franco
Fotografías: Pedro Hiriart