Ciudad de México, México, 2002 – 2005
El crecimiento de la Universidad Iberoamericana en Santa Fé, desde que se construyeron los edificios del campus (1983-1988), ha sido continuo. Paulatinamente se han realizado otras obras en respuesta a las necesidades de la población estudiantil, docente y administrativa.
como la construcción del nuevo edificio de estacionamiento, el cual se
localiza en la parte sureste del predio, paralelo a la Avenida Vasco de Quiroga, próximo al nuevo edificio académico y al estacionamiento existente. Esta ubicación permitió la comunicación entre los tres edificios porque los dos estacionamientos se comunican en la planta baja y por medio de puentes en el primer nivel y en la azotea; a su vez, el nuevo
estacionamiento se comunica con el edificio académico por medio de puentes en la azotea, lo cual permite una circulación más fluida de los estudiantes. estacionamientos se comunican en la planta baja y por medio de puentes en el primer nivel y en la azotea; a su vez, el nuevo estacionamiento se comunica con el edificio académico por medio de puentes en la azotea, lo cual permite una circulación más fluida de los estudiantes.
2006 – Mención en la Novena Bienal de Arquitectura Mexicana
Fotografía: Jaime Navarro
El estacionamiento tiene capacidad para alojar 1441 cajones de automóviles, incluyendo 57 para discapacitados. Se trata de un cuerpo de planta rectangular con las rampas de acceso y salida vehicular colocadas fuera del volumen, resueltas como dos cuerpos circulares perforados para optimizar la iluminación y la ventilación del interior. Toda la estructura, -columnas, losas y trabes- se resolvió con precolados pretensados de concreto para facilitar su construcción y acortar el tiempo de ejecución
El edificio tiene siete niveles: cuatro sótanos y tres más sobre el nivel del suelo; en la parte central se ubicó una gran abertura longitudinal que recorre todos los pisos que, además de permitir el paso de la luz y el aire, contiene dos escaleras y cuatro elevadores. Este espacio central está cubierto con cristal en la parte superior para impedir el paso de la lluvia; por otra parte, para proteger a los usuarios se colocaron, además de un barandal tubular en todos los pisos, tensores de acero que recorren toda la altura del edificio. Los cuatro sótanos cuentan con buena ventilación y luz natural porque, además del hueco central, tienen un espacio vacío perimetral de 1.50 m que también permite el paso de la luz. La integración con todo el conjunto se logra con el uso del tabique aparente tipo UIA.
Texto: Dra. Lourdes Cruz González Franco
Fotografías: Jaime Navarro