Cuautitlán, México, 1996 – 1997
En esta planta se produce espuma de poliuretano y se construyó para ser una subsidiaria de Foamex USA, la empresa más grande en su ramo a nivel mundial. El terreno elegido tiene una extensión de 40,844 m2 donde se localizaron la nave industrial, oficinas, estacionamiento y el área deportiva con un campo de fútbol y canchas de básquetbol.
La fábrica se realizó tomando en cuenta el clima, los materiales y la mano de obra local para resolver de una manera más económica la construcción. El partido arquitectónico consistió en una gran nave de 110 x 170 m, delimitada a lo largo por dos grandes muros trapezoidales de tabique enhuacalado y dos grandes muros transversales de concreto aparente. Para cubrirla se utilizó una estructura metálica de grandes claros: en el almacén de 65 m y en la zona de producción de 45 m.
Fotografía: Pedro Hiriart
El cuerpo de las oficinas se integró longitudinalmente a la nave, está resuelto con patios jardinados que le imprimen un sello particular al área de trabajo dentro del ambiente fabril y está protegido por una techumbre de 15 m de claro. Una de las premisas del proyecto consistió en propinar a todos los locales luz y ventilación natural para ahorrar energía y para satisfacer las demandas básicas de los usuarios.
La solución de la fachada de las oficinas llama la atención por su diseño para obtener las mejores condiciones climáticas. Consiste en una doble fachada de cristal con un espacio jardinado en medio de 1.20 m, esto crea un microclima con cierto grado de humedad porque el cancel exterior serigrafiado es móvil y permite filtrar el sol invernal; a su vez, el cancel
interior es de cristal transparente para que los usuarios disfruten de la vista de la vegetación; asimismo entre los dos canceles se colocó en la parte superior una rejilla metálica que tamiza el sol de verano.
Las instalaciones se dejaron aparentes con la particularidad de que la instalación pluvial no tiene ningún registro interior, porque la techumbre se inclinó hacia un solo lado con una pendiente del 5%, lo que permitió además, darle una imagen singular a la planta.
Texto: Dra. Lourdes Cruz González Franco
Fotografía: Pedro Hiriart