Ciudad de México, México, 1991 – 1994
Debido al crecimiento de la población estudiantil y a la diversidad de las actividades académicas de la Universidad Iberoamericana, se proyectó este edificio en la zona sureste del predio, sobre la avenida Vasco de Quiroga.
Consiste en un volumen de tres niveles de planta cuadrada con un patio circular al centro de cincuenta y dos metros de diámetro, divido en dos partes por un eje diagonal que lo integra con el Campus original. Este eje se inicia en el nuevo acceso, atraviesa el patio y se continua hasta el llamado patio académico de la Universidad.
Fotografía: Pedro Hiriart
Originalmente este edificio se proyectó para alojar diversos dos institutos. En la planta baja de cada uno, están los espacios relacionados con el público, como el auditorio, la biblioteca y la cafetería; en el primer nivel las oficinas administrativas, dirección y aulas de seminarios, y en el segundo piso los cubículos de los investigadores y de los alumnos, todos iluminados con luz natural y los que se ubican hacia el exterior con terraza.
A su vez las escaleras principales, los sanitarios y el elevador de cada volumen se localizaron en las esquinas. Una de las principales características es la flexibilidad lograda en los espacios internos porque no tienen columnas intermedias, esto permite libertad en el acomodo del mobiliario y de los muros divisorios.
En la planta baja el patio circular se dividió en cuatro partes para permitir el acceso a cada uno de los institutos, mismos que disfrutan de privacía porque cada sección se solucionó para que fuera independiente. Existe otro edificio dentro de este conjunto que aloja a los laboratorios y talleres de ingeniería, estos espacios están techados por una cubierta de diente de sierra para una óptima iluminación.
Uno de los retos del proyecto consistía en diseñar un edificio que se integrara al Campus original pero a la vez que tuviera características propias que señalaran funciones distintas, para lograr esto, el arquitecto utilizó el tabique aparente tipo UIA usado como cimbra del concreto y recobró algunos elementos formales como las columnas redondas, el claroscuro y una marcada horizontalidad en las proporciones.
Texto: Dra. Lourdes Cruz González Franco
Fotografía: Pedro Hiriart y Archivo UIA