El proyecto estuvo determinado por la forma irregular del terreno que tiene una superficie de 4,270 m2, y la existencia de varios árboles de casi 30 metros de altura
El partido arquitectónico consistió en dos volúmenes claramente diferenciados, la cancillería y el consulado, unidos por un cuerpo circular, a la manera de patio, que contiene.
Ubicación
Ciudad de Guatemala, Guatemala
Cronología
1994 – 2004
Superficie
3.000 m2
Créditos
Teodoro González de León
J. Francisco Serrano
Reconocimientos
2004 – Medalla de Plata, en la Octava Bienal de Arquitectura Mexicana, en la Ciudad de México
Fotografía: Pedro Hiriart
Fotografía: Pedro Hiriart
El conjunto se caracteriza por el juego volumétrico provocado por las distintas alturas logradas que al interior favorecen el manejo interesante de iluminación natural, y por el uso de diagonales y formas curvas de las fachadas. Está ordenado por una diagonal que lo atraviesa y que diferencia claramente las dos zonas. En la planta baja, se localizan las áreas de atención al público, un salón de usos múltiples y los servicios; y en la planta alta, las zonas privadas con las oficinas del embajador, ministro y secretarios, así como los agregados, sala de juntas y una pequeña biblioteca
El volumen de la cancillería tiene forma semicircular con vista hacia el jardín arbolado, colocado a todo lo largo de la fachada para que las diversas áreas de trabajo tengan vista agradable y un ambiente tranquilo, aislado de la calle. Por otra parte, el consulado está contenido en un volumen de forma irregular con un acceso independiente para el público a la sala de usos múltiples que tiene un vestíbulo iluminado a través de un espacio pergolado. Cabe anotar, que toda la composición gira en torno al patio circular el cual da acceso a los dos volúmenes y se integra a la plaza de acceso a través del andador que cruza diagonalmente el terreno. En esta área central los protagonistas son los árboles que emergen por encima de la construcción de concreto aparente de color blanco